Reviews

    • Autopoietican

    CALOMITO – regreso triunfal, afianzamiento glorioso

    HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

    Hoy es el momento de concentrar nuesta ratención en el genial grupo italiano CALOMITO, el cual, cinco años después de plantear con su disco debut “Inaudito” una voz peculiar e interesante dentro de la vanguardia jazz-progresiva, vuelve a la carga en 2011 con su nueva joya musical: “Cane Di Schiena”. Este disco nos muestra a una banda dispuesta a evolucionar por senderos más ricos sonoramente y con un groove más consistente y pronunciado a través de su variada paleta de recursos estilísticos (RIO, Canterbury, ZAPPA, jazz vanguardista, space-rock, fusión). El trío del guitarrista Marco Ravera, el bajista/trompetista/teclista Tommaso Rolando y el violinista Filippo Cantarella permanece invariable respecto a la alineación que grabó “Inaudito”: ahora, sin un teclista y saxofonista fijos pero con un nuevo baterista (Nocila Magri) y un trombonista (Nando Magni), el reformado quinteto se ha marcado una nueva cima creativa con este álbum que aporta frescura nueva a la escena progresiva en particular y a la música contemporánea en general.

    Bella Lee’ ocupa los primeros tres minutos y medio del álbum poniendo toda la carne en el asador desde el punto de partida: esa mezcla de extrovertido entusiasmo y surrealista densidad que se explaya en la ágil instrumentación a través de las sofisticadas variaciones de motivos y ritmos es manejada con impoluta precisión, algo particularmente notable en esos casos donde el contraste entre un motivo y otro es más marcado. ‘Parliamone’ tiene una atmósfera evidentemente menos frenética, pero para nada se instala en una situación lánguida o calmada: más bien, la gente de Calamito explora su faceta jazzera con mayor fruición, instaurando una exploración en áreas sónicas cercanas a las tradiciones del Canterbury y de las primeras etapas respectivas de ARTI + MESTIERI y PICCHIO DAL POZZO, aunque también con un matiz contemporáneo relativamente cercano a algunas líneas de trabajo seguidas por sus contemporáneos de FONDERIA. ‘Infraditi’ prosigue por esta senda de ahondamientos jazz-progresivos, apelando esta vez a retomar buena parte del espíritu juguetón que había caracterizado al entusiasta tema de entrada: los elementos zappianos, fusionescos y de free-jazz que entran a tallar sucesivamente ayudan crucialmente a los motivos centrales a desplegar su complejidad retadora sin renunciar al gancho. Después del colorido dinámico de ‘Infraditi’, viene bien seguir por este camino de la mano de ‘Fungo’, pieza que elabora una estupenda combinación de armazones perturbadoramente vibrantes a lo Cosa Brava con matices grácilmente deconstructivos a lo RASCAL REPORTERS, además de algunos adornos de inocultable inspiración zappiana, todo ello dentro de un marco que asegura la preservación de una dinámica puramente rockera. Posiblemente sea justo señalar a esta dupla de ‘Infraditi’ y ‘Fungo’ como un cénit particular del álbum. La siguiente pieza es la que precisamente da título al álbum: de manera conveniente, el grupo decide darse un reposo después de sus precedentes arrebatos de exaltación sonora para remitirse a su faceta más introspectiva, creando así una composición de jazz tranquilo cuyo pronunciado tenor evocativo hace que el lirismo inherente a la idea básica se imponga de forma inapelable, incluso en esos pasajes donde la polenta se intensifica para llevar la amalgama de saxo, trombón, guitarra y teclado hacia un clímax inmediatamente anterior al cierre definitivo. Una ensoñación vespertina de sobremesa después del inquieto fragor de la mañana y el mediodía, un ensueño de raíz Canterbury (NUCLEUS, KEITH TIPPETT, el SOFT MACHINE de “6”).

    Todavía quedan 23 minutos de “Cane Di Schiena”, un tiempo más que suficiente para que CALOMITO siga haciendo de las suyas en cuanto a inquietudes y extravagancias sonoras, todas ellas gestadas y ejecutadas con la genialidad que caracteriza a la banda, por supuesto. ‘Pappa Irreale’ es una pieza de base acústica que ofrece una curiosa y bien lograda mezcla de ragtime y charleston bañada en agua de azahar mediterránea: un tema exquisito y simpático que nos extrae una cálida sonrisa y que puede incluso provocar escuchar más de dos veces seguidas. Durando casi 8 minutos clavados, ‘Antenna’ nos remite a un escenario totalmente distinto, más solemne y cargado de estructuras densas, aunque con toda esta ornamentación todavía se respira un aire de agilidad y magnetismo mágico. Las referencias a la tradición del chamber-rock francófono son inocultables, pero CALOMITO le brinda un aura lírica que hace de este recurso algo menos cerebral de lo habitual, yendo más bien hacia lo emotivo bajo sus ropajes cuidadosamente estilizados. Otro cénit del disco sin duda, pero no el último paraje para investigaciones chamber-rockeras, como evidencia acto seguido ‘Klez’, tema que nos remite a un territorio mixto de HENRY COW y RIO francófono 80ero (a lo NEO MUSEUM). La presencia destacada de la guitarra y el uso de una armazón rítmica llena de cierta fiereza son los elementos prioritarios en esta composición, lo cual le da un aire más arisco que al tema precedente, lo cual lo sitúa en una posición cercana a ‘Infraditi’ y ‘Fungo’. A través de un espacio de poco menos de 9 minutos, ‘Max Dembo’ vuelve a postular un nuevo giro al repertorio del álbum para su cierre. Explayándose inicialmente en una estructura básica de bossa nova durante los primeros 2 minutos, luego se remodela en clave de jazz vanguardista que se alimenta de la irrupción previa de un breve interludio de psicodelia libre; la sencilla calidez del inicio se desvaneció a favor de una extraña tensión, la misma que se siente emparentada con las líneas de trabajo de bandas como JAGA-JAZZIST, CHEER-ACCIDENT y THINKING PLAGUE. Todo se disuelve finalmente en una calma que dura dos minutos, ocupados por efectos de maquinarias distantes y aves en el cielo. Un epílogo extrañamente acogedor para un disco que es tremendamente genial.

    En conclusión: “Cane Di Schiena” confirma a CALOMITO como una fuerza creadora de primer nivel, portadora de una personalidad propia a la hora de construir sus bloques sonoros a partir de sus referentes vanguardistas y elaborar una propuesta sonora verídica y coloridamente desafiante para el polivalente mundo progresivo actual.

    • Patrick Robinet

    Revenons en Europe avec les italiens Calomito, qui proposent un rock jazzifiant (deux cuivres s’ajoutent aux instruments électriques traditionnels) et s’inscrivant aussi dans le registre RIO à la sauce Canterbury (un violon en bonus dans la palette), ce qui les fait logiquement arrivé dans l’écurie du label AltrOck. L’originalité de leur démarche se saute pas tout de suite aux yeux mais, à la longue, le charme finit par opérer. Issus du travail d’écriture des deux gratteux (basse et guitare) de la formation, les thèmes, d’une relative simplicité, finissent par sonner agréablement dans la tête (le morceau titre de l’album « Cane Di Schiena » en particulier) et l’équilibre entre les instruments (pas évident de mixer parfaitement violon, trombone et guitare électrique) est exemplaire. C’est l’occasion de faire un coup de chapeau au passage au désormais incontournable producteur Udi Koomran.

    • Hangin sounds

    Out on the outskirts of Rock, right near the border with Jazz, there lurks an Italian band who along with others of its ilk, tears down the fences marking the separations between genres and brings with it yet more influences in, forming a new musical landscape.

     

    Calomito is the band, a group from Genoa, now signed to the fabulous AltrOck label. This is their second album, their first being Inaudito released in 2005. Though I have that album, I’ve not heard it in quite a while and recall very little of it. 

     

    Now, I could tell you how great this album is. I could tell you about their avant/chamber-rock style, their jazziness, their groove and rhythmic tunes, their mix of oddities and a melodic side. But I fear my points won’t come across as clearly as their music does. Thus not doing justice to the band and their album.

    Shall I go at it nonetheless? Well, I feel obliged to, given how much I enjoy listening to this album.

     

    Calomito’s music to me represents a solid balance of adventurous spirit, melody-oriented writing and focus on groove and vibe.

    Their music plays on the edges of rock and jazz, veers off every once in a while to the avant-garde side of the camp, but doesn’t forget to bring along a healthy dose of appeal and accessibility. They seem keen on taking ingredients from various musical camps during the album’s 9 pieces: rock, jazz (Bella Lee), post rock (Cane Di Schiena), chamber rock (Fungo, Cane Di Schiena), folk/ethnic (Pappa Ireale, Antenna, Klez). I don’t mean each of these pieces are in this styles, but that those styles are incorporated into each song and serve the Calomito style and approach.

     

    There is no flashiness here, no complexity for the sake of it. Instead you’ll get a healthy and wealthy dose of well-constructed and accessible tunes and with defined melodies; in some tunes you will perceive a sense of humour and a jovial spirit (Pappa Ireale), while in others a more serious tone (Cane Di Schiena) and in yet others, a melancholic taste (Antenna, Cane Di Schiena). 

     

    Another balance is maintained in the dynamics of the album; the compositions differ in pace, some slower and more relaxed than others (compare Antenna and Cane Di Schiena with Bella Lee and Fungo for instance); however, tempo is not all the story here as each piece develops and changes during its course, Antenna being the prime example of such a progress. From a mid-paced and relatively restrained section it slowly changes and gains additional layers and strengths towards its end. 

     

    There is much music to absorb here, but unlike other releases in this “style”, this album doesn’t feel cumbersome and overwhelming to me. It feels “open” and “breathing”, i.e., not claustrophobic and dense, though the richness and power of the sound in some of the tunes might convince you otherwise.

    I’ve often had a feeling after listening to albums, that the various compositions are hard to differentiate after listening the first few times and it took many listens to be able to penetrate the album’s “mists” and be able to recognize each track individually. Remarkably, that was not the case for me here. I felt that each track on the album is well differentiated from the others, well defined and characterized that I was able to remember, by looking at the names of the pieces, what I heard.

     

    I don’t know how AltrOck manages to procure these bands of theirs, but most of the time these bands produce top-notch material that make my year-end lists. Calomito is another such band from their roster.

    • Sandszine

    Sono uno di quelli che, 6 anni fa, s’erano innamorati del primo disco dei Calomito, quell’“Inaudito” che Sergio Eletto recensì più che positivamente su questa no-zine. Avevo comprato il disco nel negozio sotto casa dopo che, varcatane la porta d’ingresso, avevo assaporato pochi secondi di quella musica al momento in programma nel loro lettore CD. È quindi con immenso piacere che mi vedo arrivare nella cassetta postale una copia promozionale del loro secondo disco targato Calomito, ma….
La formazione del gruppo appare largamente rimaneggiata, con i soli Cantarella e Rolando a tener duro, e scompaiono dal parco strumenti sia il sax sia il pianoforte elettrico, mentre si aggiunge il trombone. Il disco, rispetto al suo predecessore, è meno schizzato e più logico, soffermandosi intorno ad un nocciolo jazz-rock elettrico e progressive e perdendo in buona parte tutte le contaminazioni di radice etnica. Megaplomb lo presenta nella press sheet come «…un notevole passo avanti rispetto al primo album…» e, di conseguenza, come un disco più maturo. Mi trovo d’accordo solo in parte, è infatti indubbio negare che questo cane (seppur visto di schiena) ha il passo più lungo del bruco che faceva cù cù dalla copertina di “Inaudito”, ma è altrettanto indubbio che spesso l’allievo che consegue la maturità dopo cinque anni di estenuanti sacrifici è creativamente regredito rispetto allo scalzacane che si era presentato intimorito all’appuntamento con il primo giorno del primo anno di scuola. Tutto questo per dire che “Cane di schiena” è un bel disco, non è facile trovarne di simile risma, ma “Inaudito” era tutta un’altra cosa.

    • Prognosis

    Published on: 3 Sep 2011 

    At the crossroads where Henry Cow, Present, Zappa, Tipographica, Miriodor meet, that is where this band from Italy come from. A highly skilled group of musicians that are daring to take their compositional skills into the realms of the unnoticed and uncompromising world of musical art. Yet one has to fully digest the genius at work here, as Calomito take their idiom of chamber progressive music in and out of many different moods and modes.  They have a nice blend of acoustic and electric instruments, they are typically dwelling in the more comprehensive world of RIO sounding music.  Meaning, that they are challenging without being downright confusing, never simple, and never complex for the sake of complexity. 

    This cd is my first exposure to them, and my impressions are quite good of this little known band. Full of humorous moods, great playing, and fun arrangements. No doubt they should be on the lists of the more challenging and demanding alt-prog fans lists, can’t wait to get hold of their back catalogue if this cd is any indication of their style. 

    • The rocky horror critic show

    Oui mais quoi de plus obscure et opaque que le RIO? En voici une interrogation que le rock addict pourra aisément poser à ses pairs en guise d’amuse-bouche futile. Une question aware loin d’être innocente pour celui qui voudrait contre-alimenter une séance d’art-rock bashing (1). De toute façon, le Rock In Opposition n’intéresse plus aujourd’hui que les fétichiste de la chaussette 100% pure laine pourra nous rétorquer d’une boutade un troll de passage. Si le groupe Henry Cow grand initiateur du RIO, s’est en effet “remarquer” visuellement à ses débuts par ses pochettes particulières, leur musique comme pouvait le laissait suggérer leur étiquette avait tout pour plaire à un public restreint, impénétrable et imperméable au soubresaut de la musique pop-rock des années 70, soit la plaie des maisons de disques d’hier et d’aujourd’hui. Or Calomito, à l’instar de leurs aînés Stormy Six qui partagèrent la fameuse affiche du festival de 1978 (2) provient d’Italie.

    Premier indice: le quintette se distingue par une ossature instrumentale inhabituelle, au-delà du trio classique basse, guitare, batterie s’y greffent un violoniste et un joueur de trombone. Second indice: hormis quelques vocalises secondaires, leur musique est instrumentale. Troisième indice: la qualité des compositions et les multiples références aux quelles ces dernières se rattachent. Conclusion: encore un grand album en provenance d’Italie… mais n’allons pas trop vite.

    Second album des transalpins, Cane di Schiena, aura apparemment accumulé les difficultés:  enregistré entre l’été et l’automne 2009, mixé au printemps 2010… pour une sortie en février 2011. Un délai nullement préjudiciable tant la formation est maître de son art et leur musique indifférente aux modes. Après un premier album Inaudito (2005), le quintette revient avec un goût certain pour les aventures musicales extra-sensorielles: faire communier la fée électricité avec l’acoustique d’une formation folk et jazz, ou reprendre les bases de la scène de Canterbury avec une touche personnelle (Parliamon).

    De cet album, on retiendra la palette des ambiances, le talent des musiciens et la qualité des mélodies rendant Cane di Schiena très “accessible” au regard des autres formations RIO. Passé l’ouverture King Crimsonienne de circonstance (Bella Lee), la chaleur et l’humour de Calomito apporte un contre point évident à une musique sérieusement maîtrisée (le très beau morceau éponyme). Ajoutons un violon Stéphano-Grappelien selon l’humeur, des fantaisies propres à Zappa et Patton (Fungo et ses incursions cartoonesques à la Suspended Animation), un lyrisme salvateur et un groove typiquement jazz, Calomito vient de signer un des albums instrumentaux de l’année.

    Verborock

    di Maurizio Giusto 

    Seguo i genovesi Calomito da almeno cinque anni, da quando un giorno vedendoli suonare dal vivo mi accorsi che gli spettatori presenti, spiazzati da una musica così “strana” per la cultura musicale imperante nella nostra città, cercavano di imbrigliare il loro suono così libero all’interno di definizioni che, per un motivo o per l’altro, erano sempre deboli e lacunose, non descrivevano fino in fondo la poesia che scaturiva da quell’esibizione di raro talento mostrato con una grazia e una gioia così diretta e divertita da apparirmi, questo sì, spiazzante. 
A quell’epoca mi limitai a dire: ” A me ricordano gli Iceburn…”.

    Con il tempo e i successivi ascolti del loro primo album Inaudito, e ora di questoCane Di Schiena, mi sono accorto che  quella sensazione, influenzata dalla pressione di dover partorire un giudizio che mi garantisse la stima e il rispetto di coloro che avevo vicino durante quel primo concerto, non era così affrettata e distante da ciò che penso dei Calomito ancora oggi. 
Su tutto l’intelligenza musicale di un gruppo eclettico che cerca e trova avvolgenti arrangiamenti tra chitarre e strumentazione “da camera” (viola, violino, trombone) amando con passione controllata e ironica la libertà di creare musica principalmente per se stessi e in seconda battuta per tutti noi. Poi l’esigenza di rendere tagliente, efficace il groviglio sonoro, che secondo me è indice di una capacità di crescita innata da parte di chi riesce a concentrarsi su questo e non sul facile desiderio di rendere il tutto più fruibile.

    Progwereld

    Frank Zappa mag dan bijna 18 jaar dood zijn, zijn geest waait nog flink door het muzikale landschap, in geen land zo uitbundig als in Italië. Dat is niet gek, de geschiedenis van de Italiaanse prog staat immers bol van de buitenissige gezelschappen die hun best doen om even uitbundig buiten de muzikale lijntjes te kleuren als hun grote voorbeeld. Calomito bewijst met deze tweede langspeler een kind te zijn van die muzikale familie.

    Daarbij moet in eerste instantie worden opgemerkt dat de band zó naadloos in het genre past dat het me allemaal nauwelijks origineel voorkomt; natuurlijk wissel je per oneven aantal maten van metrum, natuurlijk buitelen de breaks over het vel bladmuziek, natuurlijk is de zak dissonanten nooit leeg. Been there, done that! Boek gelezen, t-shirt versleten, volgende!

    Maar, in tweede instantie, kan ik er ook niet onderuit dat de heren van Calomito tussen alle obligate gekkigheid ook gewoon heel mooie muziek maken. Zelfs in Fungo, een stuk dat bol staat van de melige geluidjes van het type Donald Duck tussen de spaken van je fiets, valt nog genoeg te genieten.

    Dat komt ten eerste door de klasse van de muzikanten, die ook in de sobere opnamen zeer duidelijk te horen is. Het komt ook door het brede assortiment instrumenten, waarbij een viool en een trombone de boventoon voeren. Maar het komt bovenal door prima composities, geschreven door de gitarist en de bassist. Stukken met genoeg avontuur om de doorgewinterde progneuroot bij de les te houden, maar ook met genoeg lyriek om ook minder onderlegde luisteraars te plezieren. Zo heeft het titelstuk een mooie, licht melancholische melodie naast een volstrekt ontelbare maatsoort, een knappe jazzy gitaarsolo en een stevige apotheose.

    Calomito maakt een volwassen geluid, dat zijn invloeden niet verbergt, noch zijn afkomst (luister maar eens naar het maffe, onmiskenbaar Italiaanse deuntje Pappa Irreale). De mannen hebben humor maar bovenal een goed oor voor dosering. Het wordt nergens te raar of onbeluisterbaar ingewikkeld, maar ook nergens te zijig, soft of plat. Fijne, spannende muziek voor een mooie zomeravond.

    Erik Groeneweg

    Allmusic

    by Dave Lynch

    Sometimes even the most unrepentant, unapologetic fan of complex avant-prog music might need to relax just a bit, and that’s when Calomito are here to provide musical pleasure of a somewhat straightforward variety. The operative phrase here is “just a bit,” however — the Italian quintet’s 2011 album, Cane di Schiena (the band’s second CD and first for the AltrOck label), is far from an ambient dronefest. No, the many compositional changes avoid predictability here, but overall, Cane di Schiena is a bit like a puzzle assembled from rather simple pieces that nevertheless add up to an overall picture with enough variety to be completely and thoroughly engaging. One might even be tempted to note some post-rock influences: “Parliamone” initially greets the listener with repetitive guitar and bass pluckings flavored with retro synth voicings and touches of violin, but the track is soon peppered with abrupt power chords, stops and starts, and soprano sax interludes — it’s as if post-rockers started one of their patented gradual buildups and decided that sticking with the program would be quite a bore over the long haul. If that sounds random and fragmented, guess again — Calomito have better compositional acumen than that. Thematic threads run throughout these tracks, and every piece makes perfect sense as a whole. Cane di Schiena also tips away from the “jazz” side of jazz-rock given its relative lack of solos — guitarist Marco Ravera (who splits the band’s compositional duties with bassist/keyboardistTommaso Rolando) might step into the spotlight occasionally, but he never crams in more notes than necessary and avoids jazz clichés. 

Jazzers take note, however: the title track features an understated midsection with exploratory yet well-considered solo work from Ravera bracketed by beautiful, even classically powerful themes in which violinist Filippo Cantarella makes particularly striking contributions, and although “Infraditi” may on occasion suffer from interrupted momentum,Ravera melds improvisation and composition together ingeniously by introducing thematic elements in his solo before they are stated formally by his bandmates. Cantarella brings a Gypsy flavor to the brief “Pappa Irreale” with its heavily accented backbeat and Nicola Magri’s clattering percussion, while the themes and guitar tones of “Klez” suggest a John Zorn-ish homage to spaghetti Western or surf movie soundtracks. And on “Antenna,” Middle Eastern traditions meet avant-garde post-minimalism in a stunning hybrid — thorough scoring in no way limits the immediacy of this disc highlight. Throughout, trombonist Nando Magni is utilized primarily for themes and accents, but he contributes solidly to the band’s overall texture, harking back to Zorn compatriot Bobby Previte’s more abstract Empty Suits(with trombonist Robin Eubanks) during the 1990s. If you’d like a break from the crazedZappa-esque complexities and loony attitudes of AltrOck bands like miRthkon and Humble Grumble, however audacious and entertaining they may be, you could do no better thanCalomito and Cane di Schiena for a nicely measured helping of unpredictability from a somewhat saner musical world.

     

    • The rockologist

    Review by: Rok Podgrajšek

    Calomito definitely seems to be one of the most unique bands to come out of Italy. In that sense, they seem to be picking up where bands like Picchio dal Pozzo and Stormy Six left off, but in terms of music they try to pave their own way, while still relying on some high profile influences.

    Calomito released their first album in 2005 and then there really wasn’t much word on what was going on with them and if they were writing anything. I was sure that if this band was to be resurrected, it would take a really colossal effort, or maybe a label like Altr0ck to convince them to give it another go. And that’s exactly what happened. Without any real warning, Altr0ck notified the expectant fans of their release of Calomito’s second album Cane di Schiena.

    The album starts off rather bombastically, with a total avant-garde frenzy. I almost expected Calomito to sound like Present for the whole album, but only the start of the album and various other moments are like that. The full-blown avant-garde parts are augmented by a post rock vibe, which is quite frequent, flourishes of jazz, classical music, chamber rock, and, believe it or not, surf rock (Klez), although twisted beyond all recognition.

    The sound of the band itself is highly appealing, with a host of unusual instruments. The percussion can sometimes be really out of this world and the trombone adds a frightening colour, reminiscent of Shub Niggurath. The violin helps cement the chamber rock sound, while the basic rock format is at the centre of attention. No instrument is predominant, there is usually a harmony of sounds, which I consider to be a great asset, as many bands tend to favour one or a few instruments ahead of the others.

    Cane di Schiena really is a phenomenal album full of diverse influences, but with a unified vision. The album’s various facets work in the music’s favour. Just like people know how to combine the various aspects of our personalities (or various personalities) into a well-rounded whole, the music of Calomito works on the same principle. The different elements simply work to emphasize the many wonderful aspects and layers of Calomito’s music.

    8.5 out of 10.

    • Uzbekistan progressor

    Prolusion. The Italian band CALOMITO has existed since 2003. Following “Inaudito” from 2005, “Cane Di Schiena” is its second album, marking my first acquaintance with its work.

    Analysis. Already upon the first listening to the album it becomes clear that that this is first and foremost a group effort, as each of the five band members is highly active throughout, and all of them seem to be equally crucial to its overall sound and success as well. Two thirds of the nine tracks here – Bella Lee, Fungo, Klez, Cane Di Schiena, Antenna and Max Dembo – display Chamber Rock as their primary style (without a distinct RIO component, though), the subsidiary ones being as divergent as Symphonic Prog (and I mean a pronouncedly symphonic one) and improvisational Jazz-Fusion, albeit quite a few of these reveal also elements of Balkan brass music and some dark-and-heavy stuff as well. All of them are diverse, dynamically evolving compositions, emphasizing ensemble arrangements in the variety of configurations possible, no matter that a couple of them are basically slow-paced. The band seems to be well acquainted with the work of some of the best chamber rock and jazz-fusion ensembles, but it assimilates the implied influences in such a clever way that each of the above tracks sounds like it bears no outside influences at all; exceptionally original. Of the remaining three compositions, Parliamone is seen as tightly arranged Jazz-Fusion, reminiscent ofReturn To Forever and The Mahavishnu Orchestra, both circa 1973 (yes, the influences are more obvious this time). The dominant lead instruments are Marco Ravera’s guitars and Nando Magni’s trombones, albeit Filippo Cantarella’s violin – or viola – at times comes to the fore too, and when it does, the music gets some chamber rock-evoking quality as well. Infraditi is also a jazz-fusion piece, but is straighter and mellower at once, at times even ‘cooking’ like The Alan Parsons Project. The tune isn’t groovy, but it might come across as being such, mainly due to the trombones, which provide either unison leads or the ones in tertio, quarta and quinta. Thankfully those moves, conventional in delivery, moves are well balanced by the passages of violins and guitar, none of which ever work as chordal instruments. Finally, the comparatively short Pappa Irreale is an amusing mix of rock and Balkan folk music, performed in a jovial way.

    Conclusion. I have no idea of what Calomito did on its previous album, but on this one, the 53-minute “Cane Di Schiena”, the quintet is overall in excellent form, most of the time displaying a high level of musicianship along with passion for creativity, which is totally genuine, I must say. If you’re equally into Chamber Rock and Jazz-Fusion, be sure to check the CD out: the music you like covers more than four fifths of its space. Top-20-2010

    • Progbrasil

    Discoteca básica, fundamental

    Cani di schiena vai estar com certeza bem perto do topo da minha lista dos 10 melhores de 2011. A banda italiana Calomito volta com tudo em seu segundo trabalho, mais maduro, mais audacioso, mais agradável, mais tudo. Muitas resenhas os têm comparado com bandas da vertente Rock in Opposition e embora seja possível ouvir algo forte de Fred Frith, em algumas faixas, e mesmo de Samla ou Zappa, a música da banda Calomito é fresca, cheia de idéias, charme e criatividade. A maneira que a guitarra, os teclados, violino e trombone são arranjados tem muito com o post-rock, o que dá algo moderno ao som da banda, com mistura com ritmos circenses, da música folclórica da Europa, como a música tcheca, ou música tradicional indiana, mesmo um pouco de ska, ou alguma influência do fusion dos anos 1970. Algo que me remete a Tortoise, Iva Bittova, Karla Kihlsted, Miriodor ou Jaga Jazzist. A gravação é muito boa, com excelente equilíbrio entre os instrumentos. A música da banda não tem exageros nos solos, sendo executada pelo grupo como um todo, com solos curtos, bem colocados e de modo que o instrumento em destaque serve para enfatizar o contraste com o próximo instrumento a entrar na música. O trabalho de baixo e bateria é fantástico, com andamentos complexos até batidas modernas simulando algo eletrônico, jazz e fusion, com toda a criatividade que só as cozinhas italianas são capazes de nos surpreender. Destaco como as melhores faixas Parliamone e Cane di Schiena, mas pode ouvir o CD todo que é simplesmente maravilhoso.

     

    • Chromatique

    8

    par Aleksandr Lézy

    Habituellement, le Rock in Opposition inspire peur et frayeur aux non initiés : un concept musical riche, obscur et complexe en termes de sonorités et d’harmonies qui, au fil des décennies, persiste à exploiter des schémas inhabituels, sinueux et périlleux. Avec ce foisonnement d’idées à tous les étages, le RIO ne survit qu’auprès d’un public averti. Reconnaissons toutefois qu’un groupe comme Calomito est susceptible d’ouvrir les portes de cet univers à de nouveaux auditeurs grâce à sa force de caractère et son tempérament volcanique.

    Cane Di Schiena est le deuxième album de cette formation italienne originaire de Gênes, après Inaudito sorti en 2005. Vache maigre, le groupe n’a sorti que deux albums en treize longues années. Pourtant, c’est avec émerveillement qu’on se plonge dans cet univers coloré. Les vives harmonies jazz et classique s’entrecroisent dans des mouvements dynamiques et maîtrisés laissant la part belle à des cuivres survitaminés et une section rythmique impétueuse.

    Le travail autour des mélodies permet de se retrouver dans cet enchevêtrement de strates instrumentales, parfois typique du genre comme sur le morceau d’ouverture « Bella Lee », ou plus aventureux comme sur le judicieux « Fungo » où l’expérimentation donne l’occasion aux musiciens de se démarquer de leurs pairs.

    Calomito démontre une irrévérencieuse propension à faire passer les passages musicaux les plus ardus pour de simples ritournelles et c’est en cela que Cane Di Schiena est un très bon album : un disque original et soigné aux ambitions riches et palpitantes. L’Italie se réveille à nouveau.

    • Il Manifesto

    Sono passati cinque anni da Inaudito, un disco che fece gridare al miracolo: il miracolo di un gruppo giovane ma che suona art rock con una maestria così consumata da pensare che siano figuranti di signori oggi biancocriniti, e restii alle fotografie. Invece no: Calomito è sangue giovane, ma le radici prensili continuano a succhiare umori vitali da territori zappiani, canterburiani, gonghiani, perfettamente assimilati. Violini e tromboni, sintetizzatori e viole, chitarre elettriche e bassi pulsanti, uno spettro timbrico pressoché sconvolgente per chi ascolta l’indie rock italiano. Questa volta l’approccio è volutamente più «rock», ma attenzione: chi cerca ovvietà sbaglia strada. Calomito crea labirinti sonori, e il prezzo da pagare è perdercisi dentro. (g.fe.)

    • SentireAscoltare

    Secondo avvistamento per i Calomito, altra band strumentale, che si fa notare per il bel Cane di Schiena (AltrOck/Megaplomb, 6.9/10). Questa volta siamo dalle parti di un avant-prog che sorprende per essere così stridulo e dissonante, alle porte dell’anti melodico, ma convince per coesione e varietà di suoni. Trombone, sax, violini e chitarre sembrano messi casualmente in questo mercato di spezie del mondo, eppure generano suggestioni e richiami nu jazz, rifiniture etniche, slave e gitane, il tutto in una cornice lievemente post rock. Un groviglio di suoni e colori davvero interessante.

    • Progarchives

    4 stars CALOMITO are a five piece band out of Italy with violin/viola,bass,guitar,drums and trombone filling out the sound.The bass and guitar players add synths on certain tracks and the bass player also adds trumpet on one track.There are some guest sax and vocals as well but this is almost 100 % instrumental. This was recorded in the summer and fall of 2009,mixed in the spring of 2010, and mastered by the one and only Udi Koomran in Isreal in the winter of 2010.And a big thankyou to Man With Hat(Phil) for bringing this album up in one of the threads on this site. “Bella Lee” has an aggressive intro then it settles in.I like the angular guitar at one point then it picks up but the tempo will shift often on this one.Great track and a top three. “Parliamone” is mellow to start then the violin comes in after a minute followed by trombone.Some nice bass 2 1/2 minutes in then the guest sax joins in.Violin is back with some intricate drum work.This song keeps changing and evolving. “Infraditi” opens with female soprano vocals then the music kicks in quickly.Violin,trombone and bass standout.Some intensity before 1 1/2 minutes.A calm follows with guitar,bass and drums then the violin joins in and it picks up.I like the sound after 6 minutes with the drums,guitar and synths. “Fungo” is a good uptempo track and fairly powerful too.It does settle some before 2 minutes into an avant mode.It settles even more then it picks up with violin after 5 minutes. “Cane Di Schiena” is relaxing to start as violin joins in.It settles right down before 3 minutes.Violin is back 4 1/2 minutes in as it gets fuller until it becomes quite powerful. “Pappa Irreale” has a funny rhythm to it that is the focus. “Antenna” is a top three for me.Weird vocals to start with a beat.The vocals stop as the sound builds.it settles back around 2 minutes but the tempo continues to shift.Great sound before 4 1/2 minutes and later at 6 minutes as it builds. “Klez” has this rhythm that comes and goes that reminds me of RADIOHEAD of all bands.Lots of strings too.Good song. “Max Dembo” is the other top three.A sample of street noise to start then the horns,a beat and more take over.It’s laid back as violin joins in.It turns somewhat heavier 2 1/2 minutes in then intense and avant before 4 minutes until 6 1/2 minutes in when suddenly the birds are chirping. It stays pastoral until the end. These guys seem to be picking up where STORMY SIX left off so many years ago.A solid 4 stars.

    Mellotron Storm | 4/5 | 2011-5-28

    • Sea of tranquillity

    Calomito are an avante-prog band hailing from Italy. They released their debut Inaudito in 2005 and have followed it with their brand new CD Cane di schiena. This is a good album which may take a few listens to fully appreciate as the band is definitely not main stream prog. They display a quirky approach to music and melody that should satisfy listeners who appreciate the more adventurous side of progressive rock. Their music also leans toward folk, Canterbury and jazz. The band does a nice job throwing acoustic instruments like violin, viola, saxophone and trombone into the pot with more traditional rock instruments making for an exciting and rewarding listen.

    Some of my favourites include the Middle Eastern tinged “Antenna” with layers of violin and viola and shifting moods of intensity and the enigmatic “Klez” where gentle guitar and woodwinds leads to more intense rhythms and some pretty wild electric guitar complete with plenty of growling feedback and heavy riffs. The song builds to a cacophonous crescendo before ending with the sounds of birds singing having an overall calming effect.

     Other tracks include the folky Canterbury sounds of “Pappa irreale” and the complex “Infraditi” which includes everything from plucked strings to circus-like sections. The guitar work is tasty throughout and the music is spacious enough to allow all the instruments to really breathe. The drumming of Nicola Magri also deserves special mention. There is a lot going on here including a return to some Eastern based themes.

    Calomito have produced a fine album with Cane di schiena and should satisfy proggers delving into the more experimental side of progressive rock, especially if you dig artists like Frank Zappa and Henry Cow. Be sure to check this one out. This is an AltrOck Production.

    • Arlequins

    Ancora buone nuove dal mondo del jazz-rock progressivo italiano, grazie al secondo album dei Calomito, intitolato “Cane di schiena”, che ci mostra una band in pienissima salute, prontissima a bissare l’apprezzato “Inaudito” dopo cinque anni. Si parte con i ritmi sfrenati di “Bella Lee”, dove gli strumenti viaggiano all’impazzata e si intrecciano acrobaticamente, all’insegna di un jazz-rock personale e quasi furioso, ma aperto anche all’avanguardia in un intermezzo più sperimentale a metà del brano. “Parliamone” è uno dei pezzi migliori dell’album, in cui i Calomito fanno capire la loro bravura nella contaminazione: ancora jazz e rock che si incontrano, ma stavolta a far loro compagnia troviamo anche il folk (e la presenza del violino è per questo fondamentale) e reminiscenze di orchestrazioni zappiane. Le combinazioni e gli interscambi continui tra la chitarra elettrica, il synth e gli strumenti acustici (violino, viola trombone, sax) sono in effetti uno dei punti forti del disco e sono capaci di volare in ogni direzione trascinando con sé l’ascoltatore. E’ ancora Zappa a venir fuori in “Infraditi”, aperta dal curioso campionamento di un’aria operistica e poi pronta a viaggiare spedita e irruente, facendo emergere inizialmente belle fughe guidate dal trombone, per poi passare da dissonanze ad uno splendido guitar-solo (dal quale traspaiono anche le lezioni di Robert Fripp), fino a raggiungere momenti di insieme stravaganti. Molto bizzarre “Fungo” e “Klez”, caratterizzate da suoni di ogni tipo e melodie buffe, mentre la splendida title-track mostra quelle aperture jazzistiche e canterburiane, eleganti e orchestrali, presenti anche nella conclusiva “Max Dembo”, che porta poi a termine il lavoro con molta sperimentazione. Nuovi mix di folk e rock d’avanguardia, invece, in “Pappa irreale” e in “Antenna”, che è l’unico brano in cui c’è un accenno di cantato definito nel booklet come “strane voci”. Band tosta e intelligente quella dei Calomito, che grazie ai 54 elettrizzanti minuti di “Cane di schiena” si fa apprezzare tantissimo e si erge tra le più belle realtà del jazz-rock aperto alla contaminazione.

    • Unprogged

    di Luigi Cattaneo

    AltRock. Un nome una garanzia. Dopo Yugen e Accordo dei Contrari, bellissime realtà del panorama italiano, tornano in pista a distanza di ben 6 anni da Inaudito i genovesi Calomito con Cane di schiena, disco intenso e come sempre quando si parla dell’etichetta di Marcello Marinone, difficile da collocare. Perché qui, come in altre produzioni della label, ci si trova immersi in un universo che guarda al jazz rock, all’avant-prog e alla musica colta, con un risultato che non può che lasciare sorpresi. Ruolo di spicco paiono averlo Nando Magni al trombone e Filippo Cantarella al violino e alla viola che donano ricchezza espressiva al sound e si amalgamano alla perfezione con il contrabbasso jazz di Tommaso Rolando, il dinamismo alla batteria di Nicola Magri e le chitarre di Marco Ravera.
    Travolgente l’iniziale 
    Bella Lee, perfetta per aprire l’album e catapultarci subito dentro quel fiume in piena che è il modus operandi dei genovesi. Cambi di tempo e di atmosfera imperversano ed esplodono lasciandoci da subito tramortiti per la classe che emerge, limpida, cristallina e che ci rimanda tanto ai King Crimson quanto all’intensità del jazz rock. Molto diverso è il trasporto di Parliamone, riflessiva e giocata sull’apporto essenziale di Magni, davvero molto espressivo, su cui la band si appoggia e in maniera alquanto variegata ma non casuale definisce un incontro simbolico tra il jazz e l’indie rock, anche se parlare di etichette in questo caso diventa mestiere complesso… Infraditi con le sue ritmiche indiavolate e i rimandi orientaleggianti sembra un omaggio agliArea, quindi jazz rock tinteggiato di aromi avant-prog presi in prestito dai compagni di scuderia Yugen. La difficoltà del brano ha la forza di mettere in luce anche le brillanti doti tecniche dei musicisti genovesi che si muovono con disinvoltura negli intricati labirinti ritmico melodici che costituiscono uno dei punti di forza del progetto. Non si discosta di molto la successiva Fungo, dove riecheggia, come se fosse un’unica traccia, la brillante vocazione free e sperimentale di Stratos e soci, condita da umori elettronici e contemporanei che mostrano come i Calomito determinano e caratterizzano il loro approccio con il progressive. A metà disco arriva la title track da cui è difficile rimanere impassibili… Violino e chitarra tratteggiano un motivo autunnale pieno di enfatica malinconia, in cui ritrovi uniti a braccetto bagliori orchestrali, jazz, e il sommo Frank Zappa atti ad evocare immagini sporcate dal post rock dei ’90 reso meno torbido e pesante in favore di sane dosi di melodie mai scontate. Antenna è forse il brano più vicino al progressive e nei suoi quasi 8 minuti di durata in cui Magni eCantarella si dimostrano musicisti di altissimo livello, si dipana sovrapponendo i tipici tempi dispari del rock progressivo con la musica da camera e il jazz, elementi questi tre che sembrano essere le linee guida dell’intero lavoro. Il folk dell’ est Europa è un altro tassello al melting pot sonoro e infinito dei Calomito che si manifesta inKlez, a cui va aggiunto un richiamo evidente al rock e alla musica contemporanea colta, mostrando la capacità del gruppo di spaziare tra vari generi in maniera molto feconda e anche atipica per una band italiana. Ottima anche la conclusiva Max Dembo che in maniera sognante ci porta prima in luoghi lontani, in Sud America, attraverso un suono imparentato con il folclore musicale di certi paesi e poi evade verso un inaspettata soluzione prossima al free sperimentale degli Area (che appaiono come un bel punto di riferimento) ma anche al math rock dei romaniZu e all’avant rock più rumorista.
    Inutile cercare di classificare troppo il disco e il suono dei Calomito perché si spazia davvero in sonorità frutto di momenti e di attimi diversi tra loro. Si può e si deve provare a dare alcune coordinate. Per il resto nessuno può fidarsi più delle proprie sensazioni. Chi ha il coraggio e la voglia di imbarcarsi in ascolti prolungati e impegnativi avrà allora pane per i propri denti!!!

    • Ragazzi

    Calomito “Cane di schiena” (AltrOck, VÖ 02/2011)

    Fünf Jahre nach “Inaudito” veröffentlichen die Italiener Calomito ein neues Album, und AltrOck passt wie die Faust aufs Auge. Der instrumentale Sound im Spannungsfeld zwischen Avant-Prog, Jazzrock, Canterbury, Folk und Jazz ist schöngeistig und leichtfüßig, hochkomplex und von großer innerer Spannung. Auf exzellenter Rhythmusbasis – und Nicola Magri (dr) sowie Tommaso Rolando (b, synth, samples) halten sich längst nicht nur im Basislager auf, sondern wuchern im Bandinterplay wie alle Beteiligten – die herzhaft kraftvoll und differenziert, erstklassig gespielt und trotz kniffliger mathematischer Bruchrechnungen groovedrahtig – der (Jazz-)Drummer ist ein heiliger Techniker, das innere Auge sieht, wie er die Schlagzeugstöcke hält und damit arbeitet, intuitiv in das Spiel versunken – abgeht, sitzen Filippo Cantarella (vi), Cosimo Francavilla (ss), Nando Magni (pos) und Marco Ravera (g) und machen den melodisch-harmonischen Raum weit und farbenfroh. Lebhaftes Bandinterplay lässt die Zügel fahren, rasante Partien strömen durch alle Kanäle, wohin die Reise auch geht, die ganze Mannschaft zieht mit und macht die Songs wundersam reich und vielschichtig. Dazwischen sitzen Soli der diversen Beteiligten, während derer die Band die Regler etwas runterfährt und dem Freak am Bühnenrand alles Licht gibt. Soli sind nie besonders lang, Calomito haben den Hang zum ausgedehnten Bandinterplay, sie steigen ins bunte Treiben und lassen die Emotionen schießen, das es in allem hohen Anspruch gar fröhlich und lebensfroh zugeht; sie gehen allesamt in die Lyrik versunkener Melancholien, in denen dunkle Farbenspiele ihr erregtes Spiel treiben und wuseln in freakigem Avantgarde-Noise-Psychedelic-Jazz.9 Songs sind auf der CD, und die funktioniert am besten am Stück von Anfang bis Ende, nicht zu leise, eher laut, dann setzen sie warmen Basstöne und die vertrackten Soli die schärfsten Konturen, wird der harmonische Raum greifbar und lebendig. Die Einspielung ist kraftvoll aufgenommen, der Sound klar und transparent, hat gutes Körpervolumen und satte hohe wie knackhart tiefe Klänge. Kein Song sticht besonders hervor, alle sind gleichermaßen wohl durchdacht und arrangiert, die Musiker haben weiten Raum, sich auszutoben. Längen sind nicht auszumachen. Wenn die historischen Canterbury-Bands gewiss jazzrockiger waren oder einen Tick intensiver, so ist “Cane di schiena” in seiner tiefgehenden Lyrik und komplexen Klangsprache dennoch ebenso ein grandioses Meisterwerk. Außenstehende werden den komplexen Vulkan gewiss als undifferenzierbaren Klangbrei abtun, aber das ist in dieser Szene wohl immer so und eher ein geheimes (und positives) Markenzeichen als Makel.Tipp!

    • Chain D.L.K.

    One of the most interesting avant-balcanic-fusion-jazz-rock ensemble from Italy, we’ve left them with one interesting debut, but here comes the second episode of their saga, some of the actors are the same, while some characters are new with the logical consequence the global sound has changed a lot. Somehow Calomito left their mediterranean warm behind their shoulders and moved toward a avant-prog direction. Don’t follow it all too literally otherwise you’ll think we’re dealing with Emerson Lake and Palmer meeting Bregovic, these guys from Genova have a really different sound. Consider they own an incredible technical skill and beside having improved it more and more, the new additions reinforced the precision and the complication of the songs’ frameworks. Sometimes they’re so clean (I think it also has so much to do with the recording) they just risk to sound surgical in a too complicated way, not that they sound math like many of those jazz core bands, but it’s not an easy architecture. At the same time some tracks have still that evocative power I remember they used to own, ‘pappa irreale’ is a good combination of musicianship and melody. Calomito has that vintage sound that has to do with the fact they deal with traditions, it’s one of their best weapon, above all for everything is so clearly intentional, but at the same time they’re non-stop working on structures and songwriting without just imitating the past that unfortunately is where the majority of the bands playing vintage inspired materials sometimes falls. Put your nerd glasses on.

    Review by: Andrea Ferraris ics_ferraris {at} libero {dot} it ]

    • Rockerilla

    Enrico Ramunni 8/10

    Spariti dal panorama discografico dopo il bellissimo Inaudito del 2005, i Calomito tornano a destare la nostra curiosità con un lavoro altrettanto valido, dal suono decisamente evoluto.

    Un nucleo base di cinque componenti (trombone e violino oltre a chitarra/basso/batteria) mostra di aver perfettamente interiorizzato quel crossover di elementi etnici e nu-jazz che ne aveva contraddistinto il debutto e che agiva sulla matrice R.I.O. delle loro tessiture musicali con ardite sovrapposizioni.

    Cane di schiena smussa così qualche spigolo e accentua l’originalità della proposta con un linguaggio allo stesso tempo vario e personale: un impasto strumentale più ricercato si impone all’attenzione fin dalle prime note dell’arguta “Bella Lee” accogliendo senza sforzo le sfumature Penguin Cafè di “Parliamone” (con l’aggiunta di uno scintillante sax soprano), l’etno-pastiche di voce lirica e ritmo circense di “Infraditi”, il dialetto slavo di “Fungo” e la cadenza yiddish di “Klez”, contaminandosi con detriti post-rock e fremiti zingareschi, compilando un primitivo manuale di contrappunto (“Antenna”, con violino e trombone che si intrecciano agli opposti dello spettro sonoro) e ripensando sceneggiature per un teatro progressivo dell’avvenire (“Max Dembo”). Album surreale e avventuroso, contundente e trascinante, intelligente e divertente: per una volta la lunga attesa non è stata vana.

    • Mucchio Selvaggio

    I Calomito non possono fare a meno del respiro musicale. Quindi la tensione, lo sdoganamento della forma banale della composizione, il repentino incedere e all’improvviso scomparire del motivo sono tutte azioni che fanno venire il fiato corto o grandi sospiri e soprattutto sorprendono per ogni passaggio, ogni movimento del pentagramma. Questo rende il suono di “Cane di schiena” – secondo album della band milanese – assolutamente fresco e immediato anche per chi non si accosta spesso all’avant-prog, intriso di sentimenti folk e jazz. “Fungo” salta fuori subito dal primo ascolto. Una ricamata versione della stessa melodia vista al contrario, poi di nuovo in ordine e poi scucita, ricoperta e amplificata dalla bellezza dei fiati e poi rimessa a posto fino ad esplodere. La traccia che titola il disco ha un approccio corale ma senza voci, bensì in un’esplosione di fiati e con una melodia astratta e coinvolgente fino all’assolo finale della tromba. Eccellenti in tutte le loro forme aliene. Spaziali, enigmatici, concreti, disarmanti. Il disco segue l’esordio del 2005 “Inaudito” uscito per Megaplomb, nel quale erano ancora un sestetto, oggi infatti tornano con un membro in meno ma questo non ha intaccato il loro equilibrio compositivo. La musica è un bene prezioso che mani, teste, braccia dei Calomito sanno far vivere. E finché non smetteranno di cibarsi di essa, sapendo bruciare l’energia con i loro movimenti, ci saranno un futuro florido di belle composizioni come queste e tante ore piacevoli per noi che li ascolteremo.
    Francesca Ognibene

    • Mentelocale

    CALOMITO: SE VUOI ASCOLTARLI, PRENDITI QUALCHE GIORNO DI FERIE…

    Ogni volta che il buon Marcello Marinone mi sottopone un po’ di CD della propria vulcanica label (AltRock) dovrei prendere ferie. Dischi densi da non prendere mai alla leggera. Oddio, questo è il mio imperativo di massima per OGNI CD che mi giunge (e questo spiega perché sono sempre più quelli da recensire rispetto ai recensiti…). Ma con l’AltRock ci si scontra con una serie di produzioni molto lontane dal “classico” centro espressivo prog. Sconfinamenti in altri generi? Molto di più…Prendiamo i genovesi Calomito, una delle band più ricche (e generose) di talento del panorama europeo. Dopo il già convincente Inaudito del 2005, il gruppo approda presso la casa discografica milanese per dare alle stampe Cane di schiena. Inetichettabili (per loro e nostra fortuna), i Calomito – molto semplicemente – “fanno musica”. L’ensemble vede un regolare nucleo rock (basso, chitarra e batteria) innestato su un fronte “acustico” (viola, violino, contrabbasso, trombone, sax), pur senza rinunciare a qualche coloritura elettronica.Premessa la tavolozza, i Calomito si muovono tra stili e stilemi senza offrire mai un riferimento univoco. Bella Lee ci sorprende con il mulinello crimsoniano di fratture e lingue d’allodole dove la gravità di basso e trombone si connettono con le altezze di una chitarra frippiana. Poi si passa ad una tecnica per cellule melodiche essenziali da trattare e ritrattare, un po’ come succede(va) nella Minimal MusicParliamone è un ritratto che emerge piano piano, pennata dopo pennata. Brandelli di temi per variazioni cicliche suonati da una Pinguin Café Orchestra, ma più elettrica del solito; invece, nonostante un procedimento similare, in Pappa irreale si devia presto in elementi popolari trafugati dalle carovane di Django Reinhardt e dei Taraf De Haïdouks(ah, questi Calomito zingareschi…)Giri l’angolo e quelle priorità ritmiche si impongono con simbiotici imperativi eurorientali tra Area John Zorn’s Masada (InfraditiFungus e Klez) declinando in direzione di una fusion dalle melodie zappiane in salsaPonty (Cane di schiena). Meccanismi crimsoniani anni Ottanta in 7/8 si evolvono nella vibratile Antenna, mentre violino e trombone se la cantano e se la suonano, alla faccia di una chitarra friselliana. E quando meno te lo aspetti, sul finale (Max Dembo), spunta fuori un Brasile argentino: una mistura lenta di samba e una milonga; ma qui c’è profumo di Liguria, la composizione sembra la base sonora ideale per una canzone delFossati musicista di Discanto o di Macramé. Morta lì? Te lo credi. A metà la macchina esplode e butta fuori una purificante massa di note montanti degne degli Area più sperimentali ma con un controllo “sonico” traSigur Rós e Naked City.I Calomito, al di là delle interne reference traversali, con Cane di schiena confermano una felice linea di continuità, con il territorio. Mi viene in mente il Picchio Dal Pozzo… Perché, oltre al manico, c’è tanta ironia nei titoli e nel gioco dei codici. Proprio quel Picchio che – guarda un po’ – come i Calomito pubblicano per AltRock e hanno suonato a La Claque…

    © Riccardo Storti

    •  Il Tirreno

    Ci sono voluti cinque anni per questo gradito ritorno dei Calomito, il cui esordio intitolato “Inaudito” aveva colpito per qualità e gusto. Oggi, la band genovese è di nuovo fuori con un cd, pubblicato sempre dall’etichetta Megaplomb, il secondo di una carriera che è però iniziata nel ’98.
    Si tratta dunque di veterani dei palchi e si sente dall’amalgama tra i vari musicisti. Ci sono stati significativi cambi di formazione e si sente subito che è mutato l’approccio rispetto al primo album: stavolta l’incontro tra jazz e rock che caratterizza anche queste nuove tracce è forse più sbilanciato verso il secondo, con un’indole che spesso mira al prog, ma di quello buono. Sempre in primo piano il proficuo incontro fra strumentazione elettrica ed acustica (fiati e violino), il tutto ben dosato, senza mettere da parte quel gusto per la melodia che rende piacevole l’ascolto, nonostante le peripezie tecniche. Insomma, ancora una prova coi fiocchi, speriamo solo di non dover attendere altri cinque anni per il seguito. (g.s.)

    • Ondarock

    Ogni tanto risalta fuori la faccenda delle “colonne sonore immaginarie”. Una musica “evoca”, ma non si sa ben che cosa, ed ecco che sarebbe un’ottima colonna sonora per un film altrettanto imprecisato.
    Mi spiace dover ricorrere a questo espediente per il secondo disco dei genovesi Calomito, ma non è colpa mia se sembra la musica di un poliziottesco anni Settanta suonata dai 
    June of 44di “Four Great Points” (o “Four Great Points” riletto da Stelvio Cipriani, che è poi lo stesso).Insomma un’uscita ben inserita nel pregevole filone del revival settantiano (v. Calibro 35)? In realtà, no: i Calomito hanno in mente ben altri riferimenti per la loro musica – pensano infatti a Zappa, agli Stormy Six, al Canterbury sound. Si tratta dunque di un caso di “evoluzione convergente”, in cui specie dall’origine diversissima finiscono per somigliarsi come gocce d’acqua?
    Anche in questo caso la risposta è più no che sì. Da un lato, non è una scoperta che negli anni Settanta ci fosse una certa vicinanza tra 
    progressive e musica da film, almeno in Italia (comune strumentazione, riferimenti a classica e jazz, attenzione al mondo pop-rock, passione per gli intrecci ritmici, abuso di fuzz…); dall’altro, il parallelismo tra il dinamismo dei Calomito e i nostri ruggenti anni Settanta cinematografici non può che essere superficiale, perché troppi sono gli elementi che rendono “Cane di schiena” – anche solo sul piano musicale – una storia a sé.Intanto, l’organico dei Calomito è tutto sbilanciato sul versante cameristico (viola, violino e trombone sono tra i timbri dominanti). Poi c’è la componente folk, est-europea in particolare, che è evidente nei temi melodici di molti pezzi, ma emerge più sottilmente anche negli schemi ritmici e contrappuntistici degli altri brani.
    Infine, spicca in tutto il disco un approccio “analitico” alla costruzione musicale che ricorda da vicino il formalismo di 
    Tortoise e June of 44. Spesso i pezzi sono tanto composizioni quanto scomoposizioni: nessun elemento strutturale è dato per scontato; ogni ingrediente è necessario e funzionale, e come tale messo in risalto dalla musica stessa.
    Rispetto agli algidi post-rocker anni Novanta, però, i Calomito puntano su leggerezza, ironia, fantasia melodica, rendendo la propria musica decisamente più vitale e avvolgente.”Cane di Schiena” supera insomma tutti i rimandi che recensioni come questa possono scomodare; è un disco che brilla di luce propria. Un altro colpo a segno per la brillante scuderia Altrock.(31/03/2011)

    • Psychemusic.org

    Calomito : Cane di Schiena (I,2011)****

    Calomito has a strong band sound having a triple section founded band sound with electric guitar, drums and electric bass on one hand with trombone or trombone/sax as a rock brass section, with a violin as the chamber music part. The rhythms are relaxed but include complexities. A bit of reverb or synth effects are noticeable here and there. Most of the music is composed with a somewhat improvised feeling, adding power and full band harmony to the arrangements in a way all progressions are also swinging well, aided by certain rhythmical foundations, the strength of it is wild enough in its contrasts of harmonies. Chamber Music rock with a progressive edge.

    • Babyblaue

    Von: Thomas Kohlruß @ (Rezension 1 von 2)

    Sechs Jahre nach ihrem Debütalbum „Inaudito“ melden sich die Genueser Calomito wieder mit einem Album zu Wort. Mit „Cane di schiena“ sind die Italiener denn auch beim Label der Stunde für anspruchsvolle Musik gelandet, AltrOck nämlich.

    In der Besetzung der Band hat sich einiges geändert, der Kern um Violinist Cantarella und Bassist Rolando sieht mit Drummer Magri und mit Gitarrist Ravera, der auf dem Debüt nur Gast war, neue Mitstreiter. Wesentlichster Neuzugang ist aber Posaunist Magni, dessen sonorer Klang das Album durchaus prägt. Dafür gibt es keinen Keyboarder mehr, allerdings kümmern sich verschiedene Bandmitglieder um Samples und sonstige elektronische Spielereien.

    Cane di schiena“ wirkt auf mich wie die italienische Antwort auf Frogg Cafés „Bateless Edge“. Und da letzteres mein Album des Jahres 2010 war, dürfte klar sein, dass mir „Cane di schiena“ sehr zusagt. Allerdings sparen sich die Italiener Ausflüge in Retroprog und moderne Klassik. Hier purzeln munter die Violinenklänge, die sonore Posaune, die sägende Gitarre, der bollernde Bass und das geschäftige Schlagzeug durcheinander. Schneidiger Jazzrock wechselt sich mit flotter Kammermusik, gelegentlichen Ausflügen in folkige Gefilde und Klezmer-Anklänge, ein bisschen Kirmesmusik und mediterranen Träumereien ab. Dabei agieren die Italiener ebenso spielerisch leicht wie auch exakt im beeindruckenden Ensemble-Zusammenspiel. Allerlei eingestreute Samples, elektronische Klänge und kurze Synthie-Passagen sorgen für kuriose Hinhörer und schmunzelnde Ohrenkitzler. Das ist alles weniger wüst, als viel eher verspielt und höchst unterhaltsam.

    Vielleicht agieren Calomito auf „Cane di schiena“ etwas zu mediterran-entspannt – der Erstling war da doch etwas wüster -, aber zu keiner Zeit wird es hier langweilig oder behäbig, da sind schon die immer wieder geschickt platzierten Ausbrüche und Dynamikwechsel vor. Alles in allem ein sehr gelungenes Album für Freunde des instrumentalen Jazz-Prog und eine Zierde des ohnehin beeindruckend guten AltrOck-Oeuvres.

    Von: Achim Breiling @ (Rezension 2 von 2)

    Das Cover erinnert mich doch an etwas! Dieser Umriss eines weißen Hundes. Oder eines Wolfes! Wolf … loup … genau! Das 1984 erschienene “Les Sillons De La Terre” von Etron Fou Leloublan (die schon 1978 beim ersten Rock-In-Opposition-Festival dabei waren) ziert ein sehr ähnlicher invertierter Schattenriss. In musikalischer Hinsicht gäbe es da auch leichte Ähnlichkeiten. Zumindest hätten wir die Stilschublade identifiziert, in welche man auch Calomito packen könnte. RIO-Avant … im weiteren Sinne.

    Oder, eigentlich machen Calomito Jazzrock, bestimmt von E-Gitarre, Posaune und Violine. Dazu kommt ein kraftvoller Bass und ein energetischer Schlagzeuger (und in “Parliamone” auch ein Sopransax). Diese fünf (sechs) Instrumente rocken und tänzeln leicht angeschrägt jazzig dahin, sehr farbig, verspielt und virtuos. Ab und zu sind folkige, mitunter nach Polka klingende, munter-lockere Melodien eingeflochten, man lässt es auch mal richtig krachen, ergeht sich in kurzen Freispieleinlagen, erzeugt fast lärmende Klangmassen (vor allem in der zweiten Hälfte des abschließenden “Max Dembo”) oder lässt den Hörer bei – wie nannte es doch mein Vorschreiber – “mediterranen Träumereien” (genau!) entspannen. Sehr abwechslungsreich und dynamisch ist diese Musik (man wippt schnell mit dem Fuß mit), verbreitet gute Laune, unterhält.

    Natürlich erfinden Calamito hier kein musikalisches Rad neu. Wer sich im weiten Feld des Avantprog, Kammerrock, Jazzprog ausgiebig umgehört hat, der wird von “Cane die schiena” sicher nicht überrascht, beim ersten Reinhören vielleicht sogar enttäuscht werden. Einiges erinnert mich hier z.B., insbesondere diese immer wieder auftauchenden folkig-verqueren Melodien an Fred Frith. Am deutlichsten klingt das Titelstück nach dem britischen RIO-Urgestein. Diese dann immer wieder auftauchende Violinenmelodie zu Beginn des Stücks klingt verblüffend deutlich nach der Geigenmelodie in “Lost and Found” (zu finden auf “Step Across the Border“). Auch die entspannt-lockere, leicht melancholische Atmosphäre ist ähnlich. Zufall? Zumindest besteht hier eine klare Verwandtschaft im Geiste, z.B. auch zu den italienischen RIO-Urvätern Stormy Six (die auch in klanglicher Hinsicht nicht so weit weg waren).

    Wie auch immer, Calamito haben mit “Cane di schiena” ein nettes Album mit RIO-lastigem Jazzrock, Kammerprog, Kirmespolkarock, Retroavantprog eingespielt, das sicher keinen Innovationspreis gewinnen wird, aber sich gerne in den eben genannten Klanggefilden aufhaltende Musikliebhaber trotzdem gut unterhält.

    • Movimenti Prog

    Recensito da Donato Zoppo

    Dopo sei anni dal primo disco, torna l’eccentrica rock-jazz band genovese

    Uscito con Megaplomb nel 2005, “Inaudito” fu uno dei migliori dischi italiani di quel periodo: inebriante come quella miscela musicale che riusciva ad essere credibile unendo vivacità e ricerca. A sei anni di distanza, con la discesa in campo del team Altrock, Calomito cambia pelle. Addebitabile o meno all’influenza dell’etichetta milanese, ormai marchio di garanzia per sonorità ‘avant’, il nuovo sound dell’album “Cane di schiena” parte dallo spirito anticonformista ed eclettico degli esordi ma valorizza un elemento rock prima tenuto a freno.
    Se “Inaudito” aveva il suo fulcro nel melange con la musica klezmer, il rock-jazz anni ’70 più pastoso e certe spensieratezze canterburyane, “Cane di schiena” non rinuncia all’ampiezza delle influenze ma si muove lungo una direzione più pungente, frenetica, serrata. E’ complice anche la mutata formazione, e di conseguenza una scelta d’arrangiamento più votata all’incrocio fiati-chitarre. Se prima Soft Machine e Gong potevano essere una bussola o un orizzonte operativo, ora certe pulsioni zappiane e l’avant-rock più spigoloso (dai Present all’Enfance Rouge) sono il dato più immediato: “Bella Lee”, “Fungo”, “Max Dembo” e “Klez” lo dimostrano ampiamente.

    I Calomito del 2011 sono più insistenti, penetranti, ma non commettono l’errore di tanto rock di frontiera: non lavorano sulle spinte o sui momenti più sperimentali, ma sono comunicanti con intelligenza, con giochi di dinamiche, colori, pieni e vuoti strumentali di ottima fattura, come accade anche in episodi più folleggianti quali “Infraditi” e “Pappa irreale”, che rimandano a certe atmosfere del primo lp. Il rock-jazz disturbato di “Parliamone” (quasi un Perigeo riveduto e corretto), quello più lunatico ed evanescente della title-track e di “Antenna”: i Calomito amano la free form e la vivono con gusto, senza eccedere.

    Con l’unico limite di una cifra stilistica non ancora completamente definita e affinata, “Cane di schiena” è comunque un disco di alto profilo, piacevole e fantasioso.



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